El Hogar de la Parca (I): el club de los suicidas

23:00


Hola amigxs, hoy os traigo el primer capítulo de El Hogar de la Parca. 
Ante todo me gustaría advertir que esta historia no es como todas las demás. Es extraña, incluso algo compleja de entender. Aún así me ha gustado mucho escribirla, y espero que vosotrxs también disfrutéis leyéndola. 
Como ya sabéis estoy abierto a cualquier opinión, así que tenéis libertad total de escribir en comentarios cualquier cosa que creáis conveniente. 
Por mi parte poco más puedo decir. 
Sin más dilación os dejo con el primer acto de mi historia. El título del primer capítulo es...




 ACTO I EL CLUB DE LOS SUICIDAS 



El atrapasueños, colgado sobre el alféizar de la única ventana de la habitación, se balancea de un lugar a otro. Sus extremidades acabadas en pluma se agitan por el fuerte viento que incurre al interior, y parece que vaya a caer en cualquier momento.
La ventana está abierta, tan abierta como podía estarlo un hueco de bala en la sien. Las gotas de lluvia entran al interior de la habitación y alcanzan el cuerpo del hombre que yace desnudo frente a la ventana. Observando la tormenta. Sujetando la pesada carga de un revolver en la mano derecha.
Los relámpagos rallan un cielo negro y sin estrellas, y los destellos de luz graban en la retina del hombre todo lo que existe al otro lado de la ventana. Nada. Pero de pronto él, aturdido, decide cerrarla. Siente nauseas, como si acabase de aterrizar tras un viaje astral y todas las células de su cuerpo perdiesen su cohesión. El suelo vibra y le pitan los oídos. El chirrido perfora su mente, como una aguja, introduciéndose en los huecos de su cerebro.
Cae de rodillas inconsciente y todo a su alrededor desaparece. La oscuridad lo engulle y sus ojos se cierran… Y el demonio que le persigue se despide de él hasta el día siguiente.




Lo despiertan unos golpes en la puerta. Está aún en la habitación de algún hotel de Baltimore, y las paredes rojas a su alrededor parecen más asfixiantes de lo que realmente son. Los golpes en la puerta son cada vez más feroces, y él se levanta a tientas, pero al apoyarse sobre la mesa un vaso de cristal cae al suelo y se hace añicos. Pedazos de cristal diminutos esparcidos por el suelo mojado.
De pronto los golpes en la puerta se vuelven estridentes, el hombre que aguarda en el pasillo ha escuchado el vaso romperse, y ahora que ha confirmado que hay alguien consciente en el interior decide hablar.

-          El check-out fue a las once, señor Uku, si se fija en el reloj sobre la cama verá que ya han pasado cuarenta minutos de las once. Necesito que salga de inmediato, señor, o de lo contrario me veré obligado a llamar a las autoridades.

Es el guardallaves del Hotel Connery Hills, una edificación de los años 50 que aún se mantiene en pie, conservando gran parte de su espíritu pasado en este lugar tan atemporal y eterno. El hombrecillo, a juzgar por su voz, parece realmente molesto, y el hombre que se esconde en el interior de la habitación sabe a la perfección que Charlie, así es como se llama el guardallaves, no alertará a las autoridades si no llega a ser estrictamente necesario.

-          He escuchado algo romperse, señor Uku, espero que no sea el precioso jarrón que hay sobre la cómoda. ¡Lo pagará si lo ha roto, señor, se lo aseguro!

Antes de que Charlie pierda los nervios el señor Uku decide dar la cara y abalanzarse sobre la puerta. Esquiva algunos cristales pero no todos, y el dolor recorre su cuerpo en forma de calambre en al menos tres ocasiones. Dos veces en el pie izquierdo. Una en el derecho. Abre la puerta esbozando su mejor sonrisa y se enfrenta al pequeño ser que hay al otro lado. Charlie le mira con sus diminutos ojos negros, sin apenas pastañear, con el brazo alzado en posición de continuar golpeando la puerta o el pecho del hombre que hay frente a él.

-          Buenos días Charlie. Tengo una buena noticia para usted, el jarrón sigue intacto. Lo que se ha roto ha sido un vaso. – dice el señor Uku forzando su mejor sonrisa.

Su aspecto es el de un toro. Es grueso, de piel tatuada y mirada turbulenta. Es un hombre que da miedo, con cicatrices en el rostro y la nariz ligeramente torcida. Tiene un piercing en el septum y un ojo de cada color. Verde intenso el derecho. Azul marino el izquiero. Es el huésped con aspecto más siniestro que ha pisado el Hotel Connery Hills jamás, y Charlie, el pequeño guardallaves, no puede evitar atemorizarse al verlo.

-          Lamento molestarle, señor Uku. – dice Charlie con su voz aniñada y aguda. – Pero el reloj es el reloj. Nadie puede burlar el tiempo y usted hace cuarenta minutos que debería de haberse marchado. El camino está para seguirlo… ¿comprende? – le dice mientras entrelaza las manos en gesto de calma y serenidad.
-          ¿Estás preguntándome si comprendo toda esta mierda? – pregunta el señor Uku. Su voz es gutural, rota, tan oscura como el aura que desprende a su alrededor. - ¿Acaso tú lo comprendes, Charlie? – ríe a carcajadas, enseñando sus dientes, y el pequeño guardallaves lo imita, aunque de forma fingida, intentando asemejarse a lo que no es: un aliado. – Saldré en un rato, dile a quién hizo las reglas que he tardado en salir porque estaba follándome a su madre. Igual ese cabrón se digna a visitarme, tengo algunas cosas que discutir con él sobre nuestro pacto. – una cámara de vigilancia frente a la puerta enfoca toda su atención en el señor Uku, y él, poseído por la ira, enseña el dedo central de ambas manos al objetivo. – Que te jodan, cabrón. – balbucea frente a la cámara, esperando que la persona que se esconde tras ella pueda leerle los labios.
-          Señor Uku, – le interrumpe Charlie, algo ruborizado. - agradecería que moderara su lenguaje, ya sabe que no me siento para nada cómodo si se expresa de esa forma. Por favor entre de nuevo al interior y limpie todos esos cristales. Y salga lo antes posible. Tiene trabajo por hacer y un contrato que respetar.

Le cierra la puerta de bruces en la cara, enfadado, y el señor Uku, aún desnudo, camina por la habitación en círculos. Recoge los cristales, escondiéndolos bajo la cama, y se sienta al borde del colchón. El revolver continúa cargado, y bajo él yace un folio amarillento y enmohecido en el que hay redactada a máquina de escribir una carta. Un documento que encierra el horror de la víctima a la que el señor Uku tiene que atrapar.

6 de Agosto,

Hoy nos ha bendecido un luminoso y cálido día de verano, pero en mi corazón acontece la peor de las tormentas posibles.
Me hubiese quedado en la cama de no ser por Melany, la madre de mi difunta esposa. Ha entrado al alba y me ha zarandeado con dulzura, y me ha susurrado al oído palabras de ánimo para que levante la cabeza. Solo ella sabe el dolor que estoy sufriendo, y es sorprendente la templanza con la que maneja la situación.
Me he duchado con agua ardiendo y cuando he salido del baño tenía quemaduras leves en el cuerpo. Melany, poniendo el grito en el cielo, ha aplicado una loción hidratante en las partes más afectadas, y yo, sin apenas darle las gracias, me he vuelto a encerrar en mi habitación.
Estoy abatido, encerrado en una cárcel de sensaciones que no me dejan apenas pensar. Me siento atormentado por pensamientos oscuros que me poseen como un alma del infierno. Algunas noches despierto en el baño, frente al espejo, con el cañón del revólver en la boca y esperando el ímpetu necesario como  para  apretar el gatillo. Cuando despierto y observo el horroroso reflejo que yace frente a mí un miedo profundo colapsa en mi interior, y asustado escondo el revólver, esperanzado con que la parte inconsciente de mi ser no sea capaz de encontrarla ninguna noche más. Pero siempre lo hace.
Esta noche ha sido la sexta ocasión en la  que me he encontrado en las mismas circunstancias. El revólver estaba cargado. Si alguna vez no despierto a tiempo temo que la voluntad del demonio que hay en mi interior se lleve a cabo. Tengo la extraña sensación de que mis días están contados, ahora la pregunta es... ¿Cuántos?

Mis queridas Roanne y Lily, estéis donde estéis por favor bendecid mi senda. Solo vuestras plegarias me traen buena suerte, y creedme, la necesito.

Siempre vuestro,

Angus.

Asqueado el señor Uku hace de la carta una bola de papel y la lanza a una de las esquinas de la habitación. Está terriblemente ofuscado con su misión, y desearía librarse de su penitencia en el mínimo espacio de tiempo. Pero está resultando ser una tarea realmente complicada, y su parte del trato, aquella que será capaz de liberarle de esta tierra de nadie, es más compleja de lo que pensó en un primer momento.
Se levanta de la cama, esconde el revolver entre los pliegues de su chaqueta tejana y sale de allí dando pesados pasos de titán. Recorre el pasillo de la segunda planta del Hotel Connery Hills hasta llegar al ascensor principal. Todas las cámaras apuntan en su dirección, pero él no se deja intimidar. Las puertas de metal se abren y él presiona el botón que lo llevara al vestíbulo. Nota el ligero crujido de las puertas al cerrarse y siente su cuerpo caer empicado al vacío, sensación vertiginosa que le domina cada vez que baja en el ascensor. Una vez abajo cruza el vestíbulo sin despedirse de nadie. Charlie está en recepción, observándole fijamente con rostro triunfante.

-          Ya ha salido. – le dice Charlie a la persona que está al otro lado de la línea. – Está empezando a ser realmente complicada su participación en nuestra empresa, si no logra su objetivo tendremos que deshacernos de él.
-          Lo sé. – contesta una voz sibilina al otro lado del auricular. – Aun así, tengo grandes esperanzas depositadas en él. Su alma es turbulenta y caótica, llena de rencor y rabia. Es solo cuestión de tiempo que algún humano desgraciado caiga en sus redes… - la respiración del ser que se oculta al otro lado de la línea es pesada y entrecortada, la de un enfermo terminal.
-          Las doncellas han encontrado una carta en la habitación del señor Uku. La escribe un tal Angus, un hombre desdichado que acaba de perder a su mujer e hija… ¿Quiere que investigue? – le dice el guardallaves, con una voz dócil y cariñosa, como si fuese una mascota en busca de mimos.
-          Por favor, Charlie, nada me haría más feliz.


El señor Uku camina por las calles de Baltimore con un camino perfectamente memorizado en su cabeza. Hace frío en las calles y no hay un alma en vela, y la ciudad, siniestra y abandonada, se despliega ante el hombre con facilidad. Recorre callejuelas estrechas y barrios residenciales, bosques y jardines de proporciones épicas y escala por la escalera de emergencia de un edificio robusto y modernista de la Avenida Grimm.
Llega a la tercera planta y se cuela por la ventana, sobre la que cuelga un bonito atrapasueños, y ya dentro de la habitación observa lo que hay a su alrededor. Todo está desordenado, huele realmente mal y la puerta está cerrada con llave desde dentro. Sobre la cama hay un hombre, o los retazos de lo que llegó a ser en el pasado.
El señor Uku se pasea por la habitación, recorre de cuclillas y frena frente al escritorio. Hay una máquina de escribir antigua en la que todavía hay un folio a medio redactar. El señor Uku se agacha y empieza a leer las palabras que Angus ha escrito antes de dormir, mientras de fondo se escuchan sus ruidosos ronquidos.

7 de Agosto,

Hoy he despertado en el suelo. Estaba desnudo y empapado, y sujetaba en mi mano un nuevo revolver que ha aparecido de la nada.
Estoy realmente asustado, estas pérdidas de memoria no pueden ser reescritas de ningún modo. ¿Qué ocurre mientras duermo y por qué siempre despierto apuntándome con un revolver?
He ido a ver al doctor Clinton, por recomendación de la buena de Melany. Me cuida en exceso, tras la muerte de su hija, quien era también mi esposa. No quiero ni imaginar los pensamientos que discurren en su mente, pero solo espero que no sean tan oscuros como los míos.
He reunido el valor para salir una hora de casa, he visitado la farmacia y he comprado alguna medicación que me ayude a dormir profundamente. Necesito bucear en las profundidades de mi inconsciente y evitar levantarme esta noche. Quizá esas píldoras azules que me ha recomendado el doctor Clinton sean de ayuda. Me ha comentado que son mano de santo para los sonámbulos, y que con solo dos dosis diarias disfrutaré de un sueño reparador y reconfortante.

El señor Uku, al acabar de leer esas letras, tiene una idea que puede resultar efectiva. Se sienta en la silla del escritorio y empieza a teclear. Las manecillas de la maquina colisionan con el folio dejando su imprenta sobre él, y él, realmente inspirado, decide acabar la carta de Angus.

…Así que si con dos píldoras dormiré una noche, igual con todo el recipiente abandono este mundo cruel que me rodea. Seré eternamente desdichado si continuo viviendo, y la única senda que me queda, quizá la más egoísta de todas, es alejarme para siempre de la vida.

Vuelvo con vosotras, Roanny y Lily,
¿me estaréis esperando?

Angus.

Risueño, el señor Uku se levanta de la silla y observa a Angus, sobre el colchón, boca arriba. Su barriga se eleva por una respiración profunda, y de sus labios se escurre un rastro de baba realmente asqueroso.
De dos zancadas, el señor Uku se sube sobre su víctima. Los mueles del colchón chirrían bajo su peso, y Angus parece notar la presencia del Sr., a pesar de su profundo sueño.

-          Despierta, viejo gordo. – le dice Uku a Angus, mientras le da golpecitos en los mofletes con ambas manos. – Despierta, rata inmunda, he vuelto… ¿No quieres saludarme?

Los ojos de Angus se abren lentamente, dejando ver unas pupilas grises inyectadas en pánico. No ve a nadie sobre él, pero siente su peso, oprimiendo su pecho. Y también escucha sus palabras en forma de susurro. Palabras ofensivas.

-          Así me gusta, bola se sebo. He visto que has comprado unas píldoras nuevas, ¿has pensado el viaje que podrías pegarte si te tomaras todas? – el señor Uku sonríe al ver a Angus tan indefenso. - ¿Por qué no lo pruebas?

Angus no sabe lo que está ocurriendo, pero de pronto siente una sensación de extrema presión en las sienes. Su mente está siendo manipulada de nuevo por aquella presencia invisible que le tortura, y esta vez no puede hacer nada. Alcanza el frasco de píldoras, que descansa sobre la mesita de noche y lo destapa. Coge una píldora y se la mete en la boca, para después tragarla sin apenas beber agua. Después se come otra, masticándola, y otras más…

-          ¿Piensas tragártelas una a una? – le susurra el señor Uku, quien desliza sus manos al gaznate de Angus y lo presiona con fuerza. – Me decepcionas, Angus, pensé que te las tomarías todas de golpe…

Obedeciendo las órdenes del demonio Angus se mete en la boca todas las píldoras, y las traga. La pelota de fármacos de desliza por su esófago hasta llegar al estómago, donde las digiere.
Conforme los efectos de la droga arrancan la vida a Angus, este detecta que lo que hay sobre él, la presencia maligna que le susurra de forma invisible empieza a tomar forma. Lo ve, cada vez con más claridad. Es un hombre siniestro que le observa con sus penetrantes ojos de diferente color.

      -          Bienvenido Angus. – le saluda el señor Uku sin desvanecer su siniestra sonrisa. – Ya puedes sentirte orgulloso de formar parte del Club de los Suicidas.




Los pies de Charlie de deslizan velozmente por el pasillo principal de la última planta del Hotel Connery Hills. Sus zapatos negros colisionan con el mármol del suelo creando un eco imperecedero que alerta de su llegada.
Camina en línea recta hasta la puerta de la suite presidencial, y entra al interior cerrando la puerta ligeramente tras su paso.
Lleva una carpeta de cartón bajo el brazo, la cual lanza a una mesa de cristal que hay justo al lado de la butaca en la que está sentada La Parca.
Es un ser alargado, cubierto por una túnica negra que oculta su esquelético cuerpo. Pero su cabeza está totalmente al descubierto, completamente visible. No es más que un cráneo sin apenas piel ni carne, tan solo hueso.
-          Parece ser que el señor Uku ha logrado su objetivo. Se dirige hacia aquí con ese tal Angus. ¿Ha pensando en qué recompensa podemos darle en esta ocasión? – dice Charlie, moviendo de forma muy nerviosa los brazos.
-          ¿Ese es el contrato del señor Uku? – pregunta La Parca, señalando con un huesudo dedo índice la carpeta que Charlie acaba de lanzar.. Su voz es vibrante y terrorífica.
-          Sí, he estado revisando todos los detalles. El señor Uku ya ha cumplido su penitencia. Con Angus ya son tres las almas mortales que ha arrastrado a este pozo. Querrá lo que se le prometió y lo querrá cuanto antes. ¿Se acuerda de lo que le ofreció?
-          Sí... – afirma La Parca, pesarosa. – Nunca olvido las condiciones de un pacto, Charlie, igual que ellos no olvidan que tienen algo por lo que luchar. Habrá que devolver a la vida, a nuestro querido señor Uku, pero eso ocurrirá después de que nos presente su última aportación. Tengo curiosidad por conocer a ese tal Angus... Según el informe que redactaste puede ser un recaudador de almas prolífico.
-          Yo también lo creo, señoría. – dice Charlie, asintiendo a su vez. – Angus es un hombre realmente desdichado. Comparto con usted la esperanza de que será un buen recaudador.







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7 comentarios

  1. Ay madre no me esperaba para nada que fuera así, pero viniendo de ti no sé porqué me sorprende jajajajaja (es un cumplido, eh xD). El personaje del señor Uku me parece super interesante y creo que lo has sabido desarrollar muy bien, tanto físicamente como psicológicamente y es difícil en tan solo un capítulo.

    Me ha dado mucha pena lo de Angus, ¿quizás el también consiga un pacto con La Parca que consista en devolver a su mujer e hija a la vida? Jajajajaja ya estoy desvariando, pero es que jo, a mí me gustan los finales felices jajajaja.

    Lo he disfrutado mucho, Mikel. Tengo muchas ganas de leer el segundo :)

    P.D: Me ha encantado que el capítulo comience por "El atrapasueños...", ¿sabes que mi primer blog en 2010 se llamaba Atrapasueños? xD

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    1. Me alegra muchísimo que te gustara! Un abrazo muy grande guapa!

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  2. Vale, solo un pequeño inciso... ¿A quién has vendido tu alma para lograr escribir cosas así?
    Es una pasada, los personajes, la estética, el tema... ¡¡Me encanta!!
    No se porque he tardado tanto en leer esta primera parte, pero no pares y no tardes en subir la siguiente, porque estoy enganchada y quiero saber como sigue la historia del señor Uku, Angus y La Parca.
    Un beso
    Lena
    PD: ¿Sabías que has empezado con la fecha de las cartas el día de mi cumpleaños?

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  3. ¡Hola guapo!
    En cada ronda no sé cómo pero te superas ¿eh? Me encanta cómo narras y cómo consigues que el lector se adentre en las escenas.
    El detalle de los ojos de cada color me ha encantado. Queda de lo más misterioso.
    Y las cartas de Angus dan muchísima pena. Espero que el pobre lo supere :(
    ¡Enhorabuenaaa por este genial comienzo! ^^
    ¡Un besazoooo!

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  4. Joder, pues como que he empezado a leer por curiosidad y he acabado devorando todo. ME ENCANTA. La atmósfera que creas con tan pocos trazos es magnífica, el personaje de Uku es una pasada, y la manera que tienes de ir mostrando el mundo y lo que sucede. Además escrito en presente (yo también escribo en presente). Me has dado en la patata. Me guardo estas entradas en favoritos para seguir leyéndolas!!!

    *__*

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  5. Hola! Estoy aquí comentando bastante tarde, pero la verdad, excusas aparte, he tenido un mes liadisimo. Cuando me enteré que tendría por compañero un chico me gustó la idea, aunque bien desconocía tu estilo o el género en el que ya veo, sueles escribir, me resulta bastante interesante, reconozco que al principio me confundí un poco pero luego has hilado todo muy bien, no me resulta tan compleja la verdad, pero me encanta como ha iniciado ésta historia, es interesantisima, oscura sí, intrigante y bueno, me has dejado con muchas ganas de seguir conociendo a los personajes y lo que les deparará el futuro.

    Un saludo!

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  6. Qué chulo!! :O
    Podría perfectamente ser el prólogo de una novela, no sé si ya lo habías pensado...
    No tengo por costumbre leer, por lo general me aburre, pero reconozco que esto me ha gustado.
    Es un poco sombrío para mi gusto, pero el final le resta algo de oscuridad y te da a entender que la cosa no acaba ahí y que les espera una aventura interesante :D
    Suerte, Mikel!! ^_^

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