Las Cadenas de Loine I — 2ª Ed. Ronda de Blogs Colaboradores

20:23

Hola amigos y amigas!
Llego casi in extremis al límite que existía para publicar el primer capítulo para la ronda que están organizando Gema y Sara de los blogs Delirios a Máquina Katherina Thoughts respectivamente. Para empezar quiero decir una cosa: soy terriblemente malo trabajando bajo presión o con límites marcados. He sufrido un bloqueo tal que no sabía ni qué escribir. En un principio pensé directamente que centrarme en una trama ambientada en el antiguo Egipto podría ser una buena idea pero meeeeeeeeec, ni de coña. Después medité escribir sobre otros momentos de la historia como la época romana pero meeeeeeeeeeeeec, NI DE COÑA. Ufff, he sufrido lo suficiente hasta conseguir lo que a continuación leeréis.  Reconozco que no es lo mejor que he escrito pero entended que a veces por mucho que uno lo intente ese asqueroso meeeeeeeeec no deja de sonar. Intentaré salvar la situación de la mejor manera posible en las próximas entregas.

Por cierto, la historia no tiene título. Soy así de guay. 







El sol hacía horas que se había apagado y la aldea descansaba en el silencio más absoluto de la noche. La oscuridad campaba a sus anchas a excepción del porche de los Black, en el cual el viejo Sethgood hacía guardia mientras sujetada firmemente un par de velas que iba recambiando según se consumían. Eran tiempos oscuros y el mal podía presentarse en la peor de sus formas, y dormir era algo de lo que muy poca gente podía disfrutar.
En aquel momento el hombre estaba enfrentándose a la negrura que había a su alrededor, una vieja enemiga que había acabado por convertirlo en el hombre que era, dispuesto a defender a su familia de cualquier ataque de los Indios a pesar de su ceguera y de su cuerpo ya inútil y marchito. Enfrentarse a la noche constantemente acabó por convertirlo en un hombre sin miedo, y los hombres sin miedo eran los únicos que podían permitirse no dormir.
Aquella era la décima noche tras el ataque ocurrido más al norte. Muchas familias fueron atacadas de forma hostil en mitad de la noche y prácticamente nadie pudo evitar la masacre, así que James Sethgood tenía bien claro que ellos podían ser los siguientes debido a la cercanía entre ambas aldeas. En un intento desesperado de sentirse útil decidió permanecer en el porche de la vivienda de su hija para poder alertar a ella y su familia de cualquier movimiento o sonido que pudiese suponer una amenaza, y así poder huir de los hombres de tez oscura antes de que les dieran caza.
James sujetaba las velas encendidas no para facilitar su propia visión que era prácticamente nula, si no para ser visto desde lejos. Si los indígenas se atrevían a atacar tenían que tener presente que había alguien despierto capaz de alertar al resto, y atacar a una aldea despierta significaba la derrota aplastante de los Indios frente al pueblo de Salem.
Hacía bastante frio y todo estaba en silencio. El viejo Sethgood aguantaba con la valentía propia de un hombre la brutal pisada del sueño y sus parpados se mantuvieron impasibles sin cerrarse ni por un instante. Notó un escalofrió breve que lo alertó, y enderezó su figura que por un breve lapso de tiempo se había relajado. Escuchó a su alrededor intentando buscar algo que identificar en señal de alarma. Una pisada. Una respiración lejana. El crujir de alguna rama… Pero lo que escuchó no fue nada sutil.
El grito desgarró la mudez de la escena y James Sethgood se levantó con el corazón al borde de explotar. Rápidamente bajó de la planta superior su hija Helena y el marido de esta, Cora Black, y tras ellos la pequeña Elisea de apenas cuatro años de edad que se rascaba los ojos hinchados por el sueño.
-          ¿Qué ha sido eso? – preguntó la mujer, mientras recogía una de las velas sin prender de la enorme pila que había en el suelo y la encendía gracias a las candentes mechas que sujetaba su padre.
-          Un grito… - dijo él, intentando agudizar el oído.
Cora Black dio varios pasos al frente y se posicionó lo más alejado posible de la puerta principal pero sin descender los escalones hasta el jardín. No vio nada, pero de nuevo se escuchó un grito ensordecedor que llegaba desde la vivienda de sus vecinos los Rosemary. En aquel instante Helena salió corriendo dirección a la impávida noche y cruzó la oscuridad hasta llegar frente al portal de sus iguales, y golpeó la puerta fuertemente para conocer el motivo de que se produjeran aquellos chillidos en mitad de la noche.

Abrió la puerta Ramsey Rosemary, cuya silueta se dejó escapar tras el umbral y recibió a sus invitados con una sonrisa extraña dibujada en sus labios. Estaba sudando, y a juzgar por la escasa claridad con la que pronunció sus siguientes palabras Helena detectó también nerviosismo en su vecino.

-          Hola… Buenas no-noches, ¿qu-qué hacen aquí señor y se-señora Black? – saludó Ramsey mientras se abrochaba la camisa de algodón.
-          Hemos escuchado gritos, ¿va todo bien?
-          Oh, sí, perdonen, es mi hija. Sufre de un terrible dolor de estómago… - se excusó Ramsey conteniendo la mirada a Helena. – le di hace unos instantes un pañuelo para que ahogara sus gritos…
-          ¿Quiere que hagamos llamar un médico? Esos chillidos no son en absoluto normales…
-          No, no hace falta, señora Black. Tenemos todo bajo control… Espero que no se alerten si escuchan algo extraño en las cercanías a mi hogar, hasta que mi hija no supere la enfermedad los dolores continuarán y ella no podrá evitar quejarse…
-          Disculpe nuestra intrusión, señor Rosemary, le aseguro que mi esposa tan solo quería ayudar… - dijo Cora agarrando firmemente por el brazo a su mujer y alejándose del porche ajeno dirección a casa. – Espero que su hija mejore, buenas noches.
-          Buenas noches señor y señora Black, que duerman bien. – se despidió Ramsey mientras se ocultaba de nuevo al interior de la oscura vivienda.

Sintió la adrenalina recorrer su cuerpo como como estímulo extraño que no supo identificar. Se secó la frente y respiró profundamente mientras los Black se alejaban por el jardín, y cuando ya estuvieron lejos Ramsey subió las escaleras hasta la habitación de su pequeña hija Loine. Una vela descansaba entre las manos de su esposa y la ligera llama encendida producía una tenue luz que iluminaba la habitación. Los pasos del señor Rosemary se dirigieron hasta uno de los extremos opuestos a la puerta donde una niña pequeña yacía en su lecho totalmente amordazada, convulsionando y moviéndose de manera hiperactiva. Su padre la observaba temeroso, él mismo la había amordazado. Se acercó a su hija lentamente hasta tenerla lo suficientemente cerca como para poder acariciar su rostro. Los ojos de la niña se depositaron en los de su padre y pareció tranquilizarse, pero instantes después volvió a intentar gritar. Mordía las telas que se hundían en su boca a la fuerza y forcejeaba agresivamente para liberarse de las cadenas que la mantenían inmóvil.
-          Hija mía… - susurró Ramsey con tristeza. – Hija mía tienes que parar…
Pero la niña no paraba, presa de una rabieta innecesaria y del todo ilógica. Lloraba desconsoladamente y si no hubiese sido por que estaba atada de pies y manos seguramente se hubiese arañado el rostro o golpeado a sí misma.
-          Hija mía has de parar ya… - volvió a insistir el padre con el corazón encogido.
-          Es una bruja… - se escuchó detrás.
La señora Rosemary permanecía inmóvil al otro lado de la habitación con el rostro compungido, tenía la mirada a rebosar de lágrimas y agarraba con su mano desocupada el rosario que colgaba de su cuello.
-          No digas esas cosas, mujer. ¡Nuestra hija está enferma!
-          No, esposo… - susurró apenada. - Mírala detenidamente…  Nuestra hija es una bruja…









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6 comentarios

  1. Muy interesante, lamento que la propuesta te haya bloqueado y te entiendo perfectamente, porque a pesar de que yo recuperé una idea que había anotado hace un tiempo, me costó horrores redondear el primer capítulo en una semana. Y, así y todo, al día siguiente de publicarlo, me vi obligada a hacerle unos retoques. Pero por lo que estuve leyendo, saliste bastante bien parado; espero poder leer pronto lo que sigue!

    Saludos!

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  2. De pronto me han entrado unas ganas locas de reirme como una de esas brujas de cuento, con risa lugubre y siniestra.
    Te ha quedado realmente bien y queda en el punto justo para dejarnos con ganas de la segunda parte :O
    Un besooo
    Lena

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  3. Wow que capítulo más bueno, estoy deseando leer el segundo. Me encanta la época que has elegido, te ha quedado muy bien :)
    Un beso ^^

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  4. Jo yo rodeada de tanto talento y yo sin ninguno :(, está buenísimo!

    Un saludo!

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  5. Oh, my God.

    Primero que todo, no tengo perdón por pasar tan tarde xD. De veras, lo siento :C.

    Segundo, wow. Wow, wow, wow, wow. Sólo... sólo wow. Esto suena definitivamente muy, muy interesante, y me encantó la época que elegiste *-*. Sin duda alguna, valió la pena el bloqueo y todos esos "meeeeeeeeec"; te lo aseguro. Estoy intrigada. Muchisimísimo.

    ¡Muero por saber cómo sigue! ♥ Será una historia genial de reseñar, ya lo veo.

    En fin. Nos estamos leyendo :D... xD prometo no tardar tanto la próxima vez.

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  6. Holaaaa!
    Ya estoy por aquí.
    En primer lugar... siento ese bloqueo... no es nuestra intención jaja Pero a pesar de todo te las has apañado divinamente eh? menudo capítulo para abrir la historia xD
    Lo de la historia sin título me ha encantado jajaja qué genial. El título está muy bien eh? aunque tengo que seguir leyendo para encontrarle el significado oculto xD Así que sigo a ver qué le pasa a la bruja ;P
    Un beso guapo!!!

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